miércoles, 27 de abril de 2011

La insoportable desvergüenza del patrioterismo de Jorge Tarud (Chile)

Ricardo Jimenez A.(Sociólogo chileno) Enviado a APCS. En el habla popular chilena existe un término que expresa un grado máximo de desvergüenza y descaro: la “patudez”, su equivalente en el habla popular peruana es la “conchudez”. Binacionalmente podríamos decir que el patrioterismo demostrado por el señor Jorge Tarud, diputado del Congreso chileno y miembro de su Comisión de Relaciones Exteriores, con sus declaraciones en días recientes, es un caso arquetípico de ambas concepciones, una muestra de desvergüenza insoportable, que sólo puede explicarse si se considera a este personaje como el fruto de casi cuatro décadas de predominio político pinochetista en Chile, primero dictatorial y sanguinariamente, y luego con una formalidad democrática más que dudosa heredada de la dictadura de Pinochet. Sólo en esa ciénaga, surgen prohombres como éste.

El señor Tarud ha pretendido intervenir en las elecciones presidenciales peruanas, declarando que si el candidato presidencial Ollanta Humala, favorito en las encuestas, es elegido para ocupar el gobierno, la relación de Perú con Chile se volvería “difícil”. No se puede desconocer que existen sectores en Perú que elevan esta intromisión a la calidad de propaganda electoral, mostrando la persistencia de una impresentable corriente anti soberana, que no tendría problemas en establecer como requisito connstitucional que los candidatos presidenciales peruanos deban recibir primero el visto bueno del gobierno chileno.

Sin embargo, interesa aquí analizar y poner en evidencia las implicancias de los dichos del señor Tarud para nosotros los chilenos. Él explica que este “empeoramiento” de relaciones bilaterales, si es electo Ollanta, se debería supuestamente a que éste es “una persona belicista, extremadamente agresiva con Chile”. El hecho de que lo diga un chileno, es decir, un ciudadano de un país que hace sólo 130 años desató una injusta y criminal guerra de saqueo contra el mismo Perú (además de Bolivia y el Wallmapu), cuya riqueza obtenida además pasó a manos de los poderosos intereses ingleses, que digitaron la guerra y se permitieron derrocar al gobierno chileno posterior del Presidente Balmaceda por querer considerarla nacional, muestra o una extrema ignorancia o una insoportable desvergüenza. Lo que los pueblos hermanos de Chile y Perú llamamos una “patudez” y una “conchudez”.  

Desvergüenza agravada y flagrante, si se considera la carrera armamentista que Chile mantiene en el mismo momento en que el señor Tarud habla del supuesto “belicismo” de Ollanta. Según cifras oficiales, Chile gasta 5.000 millones de dólares al año en armas, casi igual que Colombia, la que más gasta en toda América Latina, con 5.500 millones de dólares. Aunque claro, Colombia tiene 41 millones de habitantes, Chile apenas 17 millones de habitantes. Así, Chile pasa al top del armamentismo “belicista” gastando 290 dólares por habitante, mientras Colombia sólo 115 dólares; y un pequeño detalle: Colombia está en guerra interna desde hace décadas!!!  Incluso México, que tiene 108 millones de habitantes, gasta menos que Chile en armamento con sus 17 millones de habitantes. Pero al señor Tarud no le incomoda el negocio de la muerte, que no sólo alimenta a los grandes traficantes del mundo, sino deja jugosas recompensas a los involucrados en Chile, muchas de ellas ventiladas a la luz pública como escándalos de corrupción en estos últimos años.

Finalmente, corresponde nominar con exactitud como “patriotería” el supuesto patriotismo del señor Tarud, es decir, el intento superficial, inconsecuente, en última instancia, de pose y falso, de estas declaraciones supuestamente patriotas y nacionalistas, en circunstancias que el señor Tarud es uno de los protagonistas políticos y responsables directos –aunque empleado a sueldo de los verdaderos dueños del país- del Chile neoliberal pinochetista que en las últimas cuatro décadas ha entregado, en condiciones ominosas e insoberanas, sin problemas de escrúpulos, la propiedad y el usufructo de las principales riquezas de la nación a los poderes fácticos económicos y políticos extranjeros. 
 
Por eso, cuando usted habla de patria, no se oye, señor Tarud.  

¿Comunistas o chovinistas?

Ciertamente, el señor Tarud no es el único en Chile que carece de vergüenza en su vida y declaraciones públicas. En un país donde en toda su historia los únicos tres presidentes soberanos han sido rápidamente derrocados, y donde la oligarquía y los poderes fácticos extranjeros se imponen en todo orden de cosas desde que derrocaron, exiliaron, y calumniaron de “dictador”, nada menos que al fundador de la república, por el “delito” entre otras cosas de ser continentalista y soberano, no es extraño que hasta sectores de izquierda y progresistas sirvan de coro a las actitudes de Caín para con la unidad continental que mantienen los dueños del poder en Chile, y que les imponen a sus “socios menores” de la “izquierda” como exigencia para permitirles siquiera ese lugar en el coro del Chile oficial.

Muestra de ello es el la del señor Guillermo Teillier, líder y diputado del Partido Comunista chileno, que pretende relativizar las declaraciones del señor Tarud, afirmando que “el enemigo de Chile, si pudiéramos hablar de enemigo, sería más bien Alan García, que está llevando adelante este juicio en La Haya contra Chile… Eso no lo inventó Ollanta Humala”, en alusión a la demanda que Perú presentó en 2008 ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya para someter a este tribunal internacional la reclamación del límite marítimo binacional. Declaraciones que sólo pueden explicarse por una, aunque sea mínima, incomodidad del señor Teillier frente al chovinismo un tanto patético del señor Tarud, presentando otro más “moderado” y con tintes de afinidad política, García no, Ollanta tal vez. O simplemente por su gran ignorancia de las realidades políticas peruanas, ya que es un hecho público que la demanda en la alta corte fue hecha a regañadientes por García, que había señalado públicamente antes que no la haría, presionado por la fuerza política de la idea en las mayorías peruanas, encabezada justamente por Ollanta Humala y el Naiconalismo.

En el trasfondo de sus declaraciones el comunista chileno muestra un acuerdo sustancial con la oligarquía de su país, en torno al cinismo de haber aceptado formal y públicamente la deliberación del alto tribunal internacional, pero al mismo tiempo mantener un discurso en el cual se la considera una "agresión" peruana, dejando abierta la puerta a la posibilidad de simplemente traicionar la palabra oficialmente empeñada, desconociendo un fallo de la misma, si no le es favorable. ¿Acaso no ha sido este el procedimiento histórico permanente, cínico y anti ético, de la oligarquía chilena para agredir y saquear a los pueblos hermanos de Perú, Bolivia y el Wallmapu? 

Sólo me queda decir con esa vieja y sabia canción de Sui Generis: “si ellos son la patria, yo soy extranjero”.

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